El Cronista Deportivo
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MediaPunta

lunes, diciembre 05, 2005

La jungla no es para mí

Resumir tres años como agente, ojeador y reclutador de jugadores en pocas líneas no es fácil, aunque si quiero retomar mi vieja profesión de periodista no tengo más remedio que ser claro, conciso y concreto. Allá va el intento.

César Nanclares Escudero - Revista Basquetplus (Argentina)

El deportista argentino es reputado en el mundo sobre todo por su competitividad y madurez. Mas aún como juvenil, etapa en la que los jóvenes europeos han “vivido” menos y se han criados en sociedades más estables. Sin embargo el carácter sólo no basta, como demuestra el dorado básquet criollo actual. De siempre ha sido rendidor pero sólo con la mejora técnico-táctica-física de los últimos quince años - propiciada en gran medida por los buenos técnicos que atesora - ha permitido el salto continuado de jugadores a las mejores ligas de Europa e incluso a la NBA, algo impensable hace nada.

Ahora bien, que todo el baloncesto europeo se fije en Argentina como semillero no significa que los jugadores se deban ir tras el color del dinero. Cada caso es un mundo y la generalidad en este caso es muy discutible. Más aún en un deporte de equipo como el básquet, donde las camadas cuentan tanto como las individualidades. Si Ginobili, Scola o Nocini no hubieran nacido en el mismo lustro, tal vez estas líneas no vendrían a cuento. Ellos fueron pioneros del estrellato en el “planeta basket” porque antes se criaron en la dura y difícil realidad de las canchas argentinas: clubes siempre al filo del abismo, dirigentes no profesionales, gimnasios sin calefacción, contratos muchas veces impagados, presión ambiental desaforada desde minibasquet… dificultades que a la larga curten al jugador y le hacen más maduro. ¿Qué ocurre si los jugadores emigran antes de tiempo y no pasan por ese trance? Salvo honrosas excepciones – Nicola, Delfino o Pepe Sánchez – los más exitosos han sido primero figuras en la Liga Nacional antes de dar el salto.

Injustificable pese a todo es la prohibición de que un jugador fiche por un equipo extranjero antes de los 18 años, cuando la patria potestad, como su propio nombre indica es de los padres. No menos escandaloso es que la CABB cobre a los equipos de fuera un “impuesto revolucionario” de US$ 5.000, por contratar a un jugador de entre 18 y 21 años. Si al menos reinvirtiera esa plata en el propio básquet argentino… Aviso para navegantes: ya hay algún club europeo dispuesto a recurrir a la FIBA el pago de ese canon.

Mi consejo al jugador siempre es el mismo: Haz caso a tu corazón por encima de todo. Los que te rodean - familia incluida - tienen una visión muchas veces interesada. Escucha pero decide tú mismo. La vida se vive una vez y ser profesional implica muchos sacrificios, como vivir una juventud ordenada y sacrificada. El deporte profesional es un negocio y si entras dentro tienes que aceptar sus enrevesadas reglas del juego.

Nota: En Europa, como marca el reglamento FIBA, hay que botar el balón antes de echar a correr, no como la mayoría de argentinos que dan un paso antes de botar. Los árbitros lo pitan siempre y es conveniente adaptarse a esa regla cuanto antes.